Lo primero: en una piscina siempre hay orina
No es agradable, pero es un hecho técnico con el que trabaja cualquier mantenedor de piscinas. Incluso en instalaciones muy cuidadas entra materia orgánica del cuerpo de los bañistas: sudor, restos de piel, cremas solares, saliva y orina. No hace falta que alguien orine deliberadamente en el vaso: basta el aporte que llega adherido a la piel y al bañador. El problema no es tanto la cantidad como lo que esa materia orgánica hace con el cloro.
La reacción química: de la urea a las cloraminas
La orina está compuesta en su mayor parte por agua, pero contiene dos compuestos nitrogenados clave: la urea y el ácido úrico. Cuando entran en el agua tratada, el cloro libre —el que debería estar disponible para desinfectar— reacciona con ese nitrógeno en lugar de hacer su trabajo.
El resultado son las cloraminas, también llamadas cloro combinado. Se forman en tres etapas, según la proporción de cloro y nitrógeno y según el pH del agua:
- Monocloramina (NH₂Cl): la primera en aparecer. Aún tiene algo de poder desinfectante, pero muy inferior al del cloro libre.
- Dicloramina (NHCl₂): se forma al seguir aumentando el cloro. Es la principal responsable del olor característico a «piscina cerrada».
- Tricloruro de nitrógeno o tricloramina (NCl₃): la más volátil e irritante. Es la que provoca el picor de ojos y de garganta y la que se acumula sobre la lámina de agua.
Además, el ácido úrico de la orina reacciona con el cloro para generar subproductos como el cloruro de cianógeno y la propia tricloramina, motivo por el que la orina es, químicamente, un aporte bastante peor que el sudor.
El olor a cloro no es cloro
Es el malentendido más extendido en el mantenimiento de piscinas. Una piscina que huele mucho «a cloro» no tiene cloro de más: tiene cloro de menos. Ese olor son cloraminas, es decir, cloro ya gastado combinado con materia orgánica. Una piscina bien tratada, con cloro libre suficiente y cloro combinado bajo, casi no huele.
Cómo se mide: cloro libre, cloro total y cloro combinado
La medición correcta no es un único valor, sino tres:
- Cloro libre: el que queda disponible para desinfectar. Valor de trabajo habitual: 1–2 ppm en piscina privada.
- Cloro total: el libre más el combinado.
- Cloro combinado (cloraminas): se obtiene restando el libre del total. Debe mantenerse por debajo de 0,6 ppm; por encima de esa cifra aparecen el olor y la irritación.
Un kit de reactivos DPD (DPD1 para libre y DPD3 para total) o un fotómetro permiten obtener los tres valores en pocos minutos. Las tiras reactivas baratas, en cambio, rara vez distinguen bien el cloro combinado.
El efecto real sobre el filtro de arena
Aquí está la parte que casi nunca se explica. Las cloraminas y la materia orgánica no se quedan flotando: acaban recirculando por el equipo de filtración, y ahí generan una cadena de problemas.
- El cloro se consume antes de llegar al filtro. Con una demanda de cloro alta, el desinfectante se agota en el vaso y el agua llega al filtro con carga orgánica sin oxidar.
- Se forma biofilm entre los granos de arena. Sin cloro residual suficiente, la arena deja de ser un medio hostil y se convierte en un sustrato donde bacterias y algas colonizan la masa filtrante.
- La arena se apelmaza y se cementa. La mezcla de grasas corporales, cremas solares, materia orgánica y cal forma aglomerados que pegan los granos entre sí.
- Aparecen canalizaciones. El agua encuentra caminos preferentes por la masa cementada y atraviesa el filtro sin filtrarse realmente.
- Sube la presión del manómetro. Y ya no baja del todo tras el contralavado, señal clásica de arena saturada.
- El contralavado deja de ser eficaz. Los aglomerados pesados no se levantan con el caudal de lavado y permanecen dentro.
- La vida útil de la arena se acorta. Un filtro que debería aguantar cuatro o cinco años puede quedar inservible en dos.
El resultado visible para el propietario es una piscina que consume mucho producto químico, que se pone turbia con facilidad después de un fin de semana con bañistas y que necesita cada vez más horas de filtración para verse igual de bien.
Cómo se corrige un agua con cloraminas altas
Cuando el cloro combinado se ha disparado, subir un poco la dosis habitual no sirve de nada: hay que romper la molécula. El procedimiento correcto es:
- Cloración de choque hasta el punto de ruptura (breakpoint). Requiere alcanzar aproximadamente diez veces el valor de cloro combinado medido. Solo entonces las cloraminas se oxidan y se destruyen; dosis menores únicamente generan más cloraminas.
- Ajustar el pH antes del choque. Con un pH alto el cloro pierde gran parte de su capacidad oxidante. El rango de trabajo es 7,2–7,6.
- Airear el agua. Cascadas, láminas de agua o simplemente el retorno orientado hacia la superficie ayudan a expulsar la tricloramina, que es volátil.
- Filtrar de forma continua durante y después del tratamiento, y hacer un contralavado al terminar.
- Oxidación sin cloro como apoyo. El monopersulfato potásico oxida materia orgánica sin aportar más nitrógeno, útil como refuerzo periódico.
- Renovación parcial del agua. Cuando el nivel de ácido úrico y estabilizante es muy alto, la vía más rápida y barata es cambiar una parte del volumen del vaso.
Si después de todo esto la presión del filtro sigue alta y el agua no termina de aclararse, el problema ya no está en el agua sino en el medio filtrante: toca cambiar la arena del filtro.
Prevención: lo que de verdad reduce el problema
- Ducha antes del baño. Es la medida más eficaz y la más ignorada: elimina buena parte del sudor, la orina residual y la crema solar.
- Pausas para ir al baño, especialmente con niños y en piscinas de comunidad.
- Esperar tras aplicar crema solar y, si es posible, elegir protectores resistentes al agua.
- Mantener el cloro libre estable, sin dejar que caiga a cero entre tratamientos.
- Horas de filtración suficientes, ajustadas a la temperatura del agua y al número de bañistas.
- Controlar el estabilizante (ácido cianúrico): por encima de 75 ppm bloquea la acción del cloro y agrava todo lo anterior.
El mito del reactivo que tiñe el agua
No existe ningún producto que tiña de color la nube alrededor de quien orina en la piscina. Es una leyenda urbana útil para disuadir a los niños, pero ningún fabricante comercializa nada parecido. Lo único que delata la orina es el análisis del cloro combinado.
Nuestro enfoque en AquaGarden Alicante
En los mantenimientos que realizamos de El Campello a Elche medimos de forma rutinaria cloro libre y cloro total, no solo uno de los dos, precisamente para detectar a tiempo una subida del cloro combinado. Cuando aparece, actuamos sobre el agua y revisamos el estado del medio filtrante antes de que la arena quede inservible. Puedes ver el detalle en nuestros servicios de tratamiento del agua y mantenimiento de piscinas.